sábado, 9 de diciembre de 2017

Rusal

Este apero apareció en Quinto en la primera década del siglo XX, era ligero y al igual que la vertedera podía voltear la tierra, aunque el sistema de giro era diferente a esta, ya que la vertedera volea la teja por arriba y el Rusal con ayuda de una palanca entre sus dos varas de guia lo hacia por debajo de la cama o bastidor central. 
Otra diferencia importante es el material con el que está hecho, el Rusal está fabricado totalmente de hierro mientras la vertedera tiene partes de madera y un solo mango de guia o esteva, mientras que el Rusal ya tenia dos manetas o varas como se ha mencionado anteriormente, que junto con la rueda delantera favorecían su manejo, una característica importante de la rueda delantera era que subiéndola o bajándola se hacia la labor deseada.
El Rusal era tirado por una o dos caballerías y su ligereza era una ventaja frente al peso del brabán.

Vertedera con poligana

Este tipo de vertedera era ligeramente más pequeña que la vertedera de timón, y su uso se limitaba a tierras que ya habían sido movidas o tierras de huerta más "sueltas" ya que la poligana era para un solo animal y esto limitaba la fuerza de tiro.
Al igual que su homologa, esta servia para voltear la tierra y así generar surcos con tierra volteada al mismo lado, esta característica permitía oxigenar la tierra más y enterrar las malas hierbas.

Perfil de Pablo Subías

PABLO SUBÍAS.

 Nace en Quinto un 2 de febrero de 1940, hijo de Ramón y Manuela y tercer hijo de seis hermanos (Delfina, Ramón, Pablo, Pilar, Antonio y Lola).

A temprana edad comienza de la mano de su padre en las labores del campo, Ramón, agricultor de profesión, enseña a Pablo y al resto de los hermanos todo lo necesario para desenvolversen en el mundo agrario, de esta manera y con la llegada de la tracción motorizada, Pablo pasa a desempeñar labores de tractorista durante más de 20 años, primero con la familia Casanova, (Castellonenses afincados en Quinto) y más tarde con la familia Usón de Quinto.

A sus 40 años se decanta por la rama industrial trabajando en el sector de los materiales de construcción en una nueva y moderna empresa que llega al pueblo perteneciente al grupo Uralita y que sería la primera fábrica de España en la producción de placa PLADUR. 

Pablo demuestra su talento para las manualidades en la década de los 60, realizando pequeñas tallas en madera de motivos taurinos en relieve y más adelante elaborando juntas de cabezas de vacas colocadas en un yugo.

Dotado de una excepcional creatividad y paciencia, se embarca en la década de los 90 en la difícil y costosa labor de realizar en miniatura todos los aperos y máquinas con las que había trabajado en su juventud, de esta manera la COLECCIÓN EN MINIATURA DE APEROS AGRÍCOLAS DE QUINTO comienza poco a poco a tomar forma.

Con unas ganas que nunca decaen y un ingenio desbordante Pablo se desenvuelve bien el mundo de la artesanía, donde tiene que hacer frente a nuevas tareas de soldadura, carpintería y herrería, cuyas dificultades va superando con su envidiable entusiasmo, ya que todo es aprendido de forma autodidacta y empírica, todo ello sin desatender las labores en sus fincas, el trabajo en la fábrica y sus obligaciones familiares. 

A día de hoy, dicha colección es ya una realidad palpable, las exposiciones se han sucedido durante años, han llegado los reconocimientos a su labor por parte de todas las personas que han podido ver este vasto trabajo, del que además cada apero ha sido realizado por duplicado, ya que Pablo tiene dos hijos (Agustín y José Luis) y así ambos disfrutaran por igual del encomiable trabajo de su padre.

Esta increíble labor de décadas ha sido siempre alentada y apoyada por su mujer Mari Camen, la cual ha sido siempre el motor principal del tesón de Pablo, y sin cuyo apoyo esta labor hubiese sido bastante más complicada. 

Como próximo reto, Pablo está decidido a plasmar toda esta experiencia y andadura en un libro que posiblemente verá la luz en 2018, para que quien lo desee pueda disfrutar de su obra y su legado.

Grada

La misión principal de este apero era quitar las malas hierbas de los barbechos, sus nueve rejas facilitaban las labores de siembra, ya que enrunaban la simiente de cereal tras ser repartida a voleo por el hombre.
La grada estaba provista por una palanca que permitía clavar las rejas de forma precisa, ya que dicha palanca era solidaria a una corona dentada que mediante un sistema de giro angular hacia que las rejas subiesen y bajasen bloqueándolas en el lugar deseado, al mismo tiempo este sencillo pero eficaz método hacia que la rueda de transporte escamotease cuando el apero estaba en su posición de trabajo.
La rueda delantera servia para llevarla por los caminos y ponerla en el carro, este apero era tirado por dos caballerías.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Arrobadera



Este apero se utilizaba para la nivelación de campos, el hombre la manejaba del mango y al levantarla se clavaba con el tiro de los animales, para descargarla se levantaba del mango a tope y al tirar los animales la volcaban vaciando la tierra en el lugar deseado.
Era tirada por dos animales y apareció en Quinto en la primera década del siglo XX

Brabán

Fue el apero de labranza mas importante en su época, por medio de una pequeña palanca la teja del apero cambiaba de posición y se hacia la labor deseada, cuando llegaba a la linde llevaba un pequeño cerrojo que al despestillarlo se le daba la vuelta y esto permitía dejar la tierra volteada a la misma cara.
Era arrastrado por dos caballerías o bueyes, incluso tres animales, el hombre ya no tenia que conducirlo de la misma manera que sus antecesores, los cuales eran llevados de forma muy manual, el brabán estaba provisto de dos grandes ruedas que mejoraban su conducción ya que el apero se apoyaba en el suelo en su totalidad, una de las ruedas iba por el surco y la otra por la parte de arriba al igual que las caballerías que tiraban de el
Apareció en Quinto en el 1930 aproximadamente.

Vertedera

La vertedera fue el primer apero de labranza que volteaba la tierra, por este motivo tuvo mucha aceptación, el hombre la tenia que llevar del mango que se llamaba esteva, era tirada por dos caballerías, apareció en Quinto por el 1920.
Cuando se llegaba a la linde, el hombre tirando de una cadena, volteaba la teja para que quedara el labrado a la misma cara, como tenia volteo enrunaba las malas hierbas, el control de profundidad era un sistema similar al de su antecesor el arado de hierro, llevando unas contra tuercas conectadas al timón que permitían el control de profundidad de arado.
Debido a la dureza de este apero, su uso se recomendaba en tierras "fuertes" para tareas de romper tierra en barbechos y para primeras labranzas cuando el suelo esta duro.

Arado de hierro con poligana.

Poligana se le llamaba a las varas las cuales se solían adaptar a un apero, en este caso al arado de hierro, la poligana estaba preparada para un solo animal por lo cual el apero solía ser ligeramente más pequeño.
Las condiciones de uso y manejo del apero no tenían variación en función a su homologo de timón.

Arado de hierro

Este apero fue la evolución lógica del arado de madera o arado Romano, con el mayor uso del hierro a principios del siglo XX se fueron sustituyendo cada vez más partes de madera por piezas de hierro que aumentaban considerablemente la durabilidad del apero, ya que se evitaba el desgaste prematuro de la madera así como los daños producidos por la carcoma o los simples golpes que un apero recibe a lo largo de su vida útil como consecuencia de su uso.
Era un apero sin volteo, de estructura fija que tenia la misión de "rajar" la tierra para la posterior siembra, también muy práctico para coger las patatas.
Con la pieza roscada bajo el timón se podía poner la labor deseada y así garantizar el control de la profundidad, la pieza que se clavaba en la tierra era el barrón y su desgaste se corregía con un sistema que permitía sacarlo hacia afuera para mantener la distancia de clavado.
Aparecio en Quinto en la primera década del siglo XX.

Aventadora

Este apero realiza la limpieza de cereal (trigo o cebada) se usaba cuando no hacia viento, ya que con viento se aventaba a mano con la pala de aventar.
Dándole vueltas a una manivela se ponía en funcionamiento el ventilador y por un sistema de vaivén se movía un entramando de cribas que separaban el cereal de los pequeños trozos de paja que quedaban en la parva que se iba echando en la tolva situada en la parte más alta de la aventadora, las impurezas las sacaba por detrás y por las trampillas laterales salia el cereal limpio, de esta manera no había que esperar a que hiciese viento, apareció en la primera década del siglo XX (1915)